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Nuevas y antiguas tecnologías

Las nuevas tecnologías se abren paso en nuestra sociedad por sí mismas. A mí me sirvieron para encontrar a buen precio un tapacubos para mi coche: gracias a que el responsable de un desguace estaba preparado.

Tal vez los lectores se pregunten, y no me parece desacertado, si tanta nueva tecnología es útil o no. Desde luego, mucho se podría debatir sobre la cuestión, pero yo quisiera dejar aquí una pequeña experiencia personal.

No hace mucho descubrí que uno de los tapacubos de mi coche había desparecido. También podríamos comenzar un largo diálogo sobre el concepto de “desaparecer” aquí presentado, pero no es ese el objeto de mi artículo. La cuestión es que me puse de un humor de perros pensando en la posibilidad de que alguna persona que hubiera perdido el suyo hubiera decidido que le costaba menos tomar uno de los míos que resolver su propio problema. Incluso es posible que a su vez esa supuesta persona fuera víctima de otra supuesta apropiación indebida. No lo sé. Pero desde luego yo no creo que esa actitud sea válida y decidí cortar la -posible- secuencia de hurtos.

La mejor solución en estos casos es acudir a un desguace, pero el problema es elegir el adecuado ya que no todos tienen lo mismo. Me senté en mi ordenador, busqué “desguace Zaragoza” y obtuve varios resultados algunos de los cuales incluían una dirección de correo. Envié el [singlepic id=15 w=240 h=180 float=right]mismo correo a cuatro de ellos que incluían los datos del coche y, adjuntas, varias fotos del vehículo y sus ruedas. Uno de ellos me contestó.

Les envié un correo preguntando, contestaron, acudí… y me llevé la mayor sorpresa del mundo, ya que las instalaciones del desguace eran lo más contrario que se puede uno imaginar al concepto de nuevas tecnologías: hierros, neumáticos, cristales por doquier; y, para rematarlo, un contenedor amarillo con la palabra “OFICINA”, pintada a brochazos con pintura negra.

Dentro estaba el encargado, vestido con ropa vieja (aunque abrigada) y manchada de hollin: “Sí, hombre, leí tu  correo y te contesté. Ahí tienes preparado el tapacubos para tu coche”.

Así que pagué, tome el tapacubos, lo monté y me marché de allí sonriendo y pensando al mismo tiempo en lo que me había ahorrado en tiempo y dinero, y en lo útiles que pueden llegar a ser las nuevas tecnologías en nuestro día a día.

Saludos.

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