Cómo recuperé mi viejo portátil del 2004 con Lubuntu (I)

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El pobre portátil llevaba en una estantería desde hace no menos de 4 años. No es un modelo demasiado actual ( Pentium M 745 1.8 GHz – RAM 256 MB – HD 60 GB, Bluetooth, 802.11b, 802.11g – Centrino – Win XP Pro – 15.4″ TFT WSXGA). Hoy en día puede parecer un monstruo antediluviano, pero en su momento era un cañón. Con el tiempo le añadí un poco más de memoria.

Después de años de uso, de crear y borrar ficheros, de instalar y desinstalar aplicaciones, y de los montones de actualizaciones del antiguo sistema operativo, el rendimiento del pobre ordenador solo podía definirse como lamentable. Por eso fue relegado a un estante de la biblioteca, con la única misión de grabar y reproducir estudios de violín.

Sin embargo me pareció un interesante reto recuperarlo para ver si podía ser de utilidad para mi hijo adolescente que está continuamente pidiendo a sus padres sus portátiles personales para realizar sus tareas escolares.

La primera tarea fue salvaguardar la información archivada en su disco duro. Me pareció una tarea banal, puesto que si no la había necesitado en 4 años era poco probable que me la vaya a necesitar en el futuro. Pero finalmente lo que decidí fue mover la información a un disco duro externo, con lo que liberé totalmente la partición “DATA” del disco duro de mi viejo portátil.

Lo siguiente (aunque ya lo tenía pensado de antes) fue elegir el sistema operativo de mi nueva instalación. Decidí mantener el que estaba ya instalado, probablemente movido por la nostalgia, y teniendo en cuenta las ventajas que aporta el Software Libre y las escasas prestaciones del equipo decidí añadir Linux en su distribución llamada Lubuntu, versión ligera de Ubuntu. Descargué el ISO, lo grabé en un CD y lo reservé para más tarde.

A continuación llegó el momento de reparticionar el disco duro de mi viejo ordenador. Siguiendo mis costumbres, en su momento definí 3 particiones: una para el sistema (C:), otra para la memoria virtual del mismo (para asegurarme de que fuera espacio contiguo, Z:) y otra para los datos (D:). Las 3 eran particiones principales. Como ya había decidido mantener el viejo sistema operativo, dejé C: y Z: como estaban y liberé la partición D:

Con el espacio libre así obtenido generé dos nuevas particiones: una principal, para el directorio raíz del sistema operativo (L:), y otra extendida donde a su vez definí dos particiones lógicas: S: para el archivo de intercambio “swap”, y otra H: para el \home, para facilitar los backups futuros de datos.

Los tamaños eran respectivamente: 5Gbyte para L:, 1 Gbyte para S:, y el resto para H:. Como nota, diré que cometí un ligero error: el espacio para el swap debe ser al menos como la memoria del ordenador. Pensando que tenía 750MBytes reservé 1GByte… y luego resultó que tenía 1,25Gbytes de memoria. Por ahora funciona, pero tendré que resolver el problema más adelante.

En un próximo post comentaré la instalación en sí, que fue desde luego muy rápida, aunque contiene una pequeña particularidad.

Saludos.

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Acerca de Vicente Millán

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